Pertenece a la tradición porteña de los clubes de fútbol que, pionera en el país, se remonta a fines del siglo XIX. El Estrella Roja del Cerro La Loma ha sido su gran pasión desde que tenía casi quince años, cuando fue su más joven fundador en 1955. Hoy el club es conocido como uno de los pocos que van quedando, pero también por sus logros, con más de 70 copas para exhibir a sus rivales.
Soy el único que va quedando de los fundadores, tengo 68 años. Fundamos el club en 1955; ese año llegó un equipo a Chile a jugar contra el Colo Colo (1), era el Estrella Roja de Yugoslavia. Nos gustó el nombre, dijimos:- Pongámosle así al club. Le podríamos haber puesto Juventud La Loma, pero nos gustó llevar la estrella en el corazón, nos emocionó. Entre todos nos pusimos de acuerdo para los uniformes: medias blancas con rojo, pantalones blancos, camisa blanca con cuello rojo y la estrella estampada al lado izquierdo del pecho. Era muy bonito. Ahora por primera vez nos mandamos a hacer un equipo nuevo. La Casa Ximena (2) nos regaló un juego de camisas y, a cambio, le estamos haciendo una propaganda. ¡El medio letrero que le tenemos en la sede!
Cuando empezamos me pusieron de Director de Sala no más, porque era muy jovencito. Tenía que armar los partidos mientras el resto trabajaba. Hacíamos competencias con los reos en la cárcel (3). Había barras locas ahí, algunos a favor de nosotros y otros de ellos. En ese tiempo no éramos afiliados a ninguna asociación, estábamos recién partiendo. Sólo podíamos hacer partidos amistosos, íbamos a jugar a Placilla, Santiago, Quillota, La Legua, a todas partes. Hacíamos paseo todos los domingos.
Manuel Walker
El 67 entramos a la Asociación de Fútbol de Valparaíso y después nos trasladamos a la Osmán Pérez Freire, a principios de los 70. Y ahí estamos, hemos salido campeones casi todos los años. Tenemos más de 70 copas y este año nos vamos a traer más de diez copas de nuevo. La Pérez Freire tiene una cancha grande. Antes iban a cantar el Pedro Messone y la Gloria Benavides para el 20 de agosto, el día del Roto Chileno. Se llenaba eso, era bonito, lindo, lindo.
Para el Golpe de Estado, en el 73, nos hicieron cambiar el nombre. Vino un hombre a la sede y le dijo al cabro (4) que estaba de turno que no podíamos llamarnos Estrella Roja, porque el rojo no existía en el cerro. En ese tiempo la Municipalidad creía que todos éramos comunistas acá y yo nunca he sido comunista. Entonces el cabro le dijo que antes, hace muchos años, había un club que se llamaba Libertad. Póngale Libertad, le dijo el hombre. Y así fue, perdimos harta plata; tuvimos que cambiar toda la documentación y los carnés. Nosotros luchamos y luchamos hasta que nos devolvieron el nombre. Ningún club de Valparaíso tiene la personalidad jurídica que fui a buscar al Ministerio de Justicia; ni Wanderers (5) la tiene, a los otros clubes se las da la Municipalidad no más.
Yo he sido toda la vida de la Directiva, llevo como 52 años trabajando por la Estrella Roja ¡Qué no he hecho! De todo, más de una vez he puesto plata de mi bolsillo. Yo jugaba fútbol desde
cabro chico, desde los diez años. Había una canchita chica acá arriba en el cerro donde hacíamos campeonatos nocturnos. Eran buenos, con toda la gente alrededor. Como a los veintitantos tuve un accidente y no pude seguir jugando. Trabajaba descargando barcos en el puerto y me cayó una carga como de ciento veinte sacos que me dejó sepultado, no sé cómo estoy vivo. Según los médicos tuve una fractura en la columna y no iba a poder caminar nunca más, pero pude. De ahí no jugué más y me quedé de dirigente.
Cerro La Loma
En la sede estuve de tesorero y cantinero, tenía que estar cobrando a los cabros el juego de ping pong y el taca taca (6), juntando billetes para poder comprar las camisas. Para más remate después se nos quemó la sede. Ahí teníamos todas las fotos de los socios. Estuvimos funcionando en un terreno que nos pasó la Junta de Vecinos y este año 2008 se hizo la sede nueva. En la sede vieja hacíamos bailes, competencias, corridas para el Dieciocho (7): se corría todo el cerro, había que dar la vuelta en el cementerio. Las vecinas lavaban la ropa deportiva. Todos cooperaban, igual ahora, para sacar los partidos tenemos que trabajar bastante, hacemos completos para pagar el arbitraje y el rayado de cancha.
Cuando jugamos la barra se llena, van todos de rojo a la cancha, tirando challa, con extinguidores blanco con rojo, aplaudiendo, harta alegría. Tenemos como diez banderas. Los cabros tienen todos los postes del cerro pintados blanco con rojo. Y cuando ganamos se amanecen los jugadores, se vienen para la sede donde se les dan cosas para comer y tomar, para tenerlos bien. Siempre se les pasa plata para la locomoción a los que vienen de lejos a jugar por nosotros.
Yo creo que el club es importante para el cerro porque es la única entretención que tienen los niños. Yo le dediqué toda mi vida, nací aquí. Mi familia es de acá. Este cerro es chico, pero es bien conocido. Por ejemplo, el dos de enero hacemos el Día de la Challa, salen todos los cabros a mojar al que pase por la calle. No respetan a nadie; el otro día mojaron a un cartero con todas las cartas, otro año venía bajando un cura y también lo mojaron. Esa era una tradición rusa que trajo un vecino que viajó para allá. Hace más de cuarenta años que se hace.
Estrella Roja, directiva
La gente que vive acá es la misma, han pasado tres o cuatro generaciones, pero son las mismas familias. En el club están los nietos jugando ahora. Antes el cerro era cerrado, no tenía pasada para arriba, había una quinta donde ahora está la Escuela de Bellas Artes. Y más arriba no había ni una casa, nosotros íbamos a bañarnos a una poza grande, le llamaban La poza del macho, porque se iban a bañar los hombres que recolectaban la basura; recorrían todo el cerro con dos tarros, eran igual que unas mulas. Arriba también se jugaba tiro al blanco.
Antes había mucho más deporte que ahora, ya desaparecieron la mayoría de los equipos de la Asociación Valparaíso. Había varios equipos buenos, como el de los estibadores del puerto, había clubes de distintos cerros, en el Barón, el Cordillera, El Orompello del Cerro Esperanza sigue. Desaparecieron como ocho equipos, porque no tienen dirigentes que puedan trabajar y mantener el club. Pero acá seguimos jugando. Ahora nos toca un campeonato que hace la Municipalidad, ya hemos ganado dos veces y vamos a traernos la tercera copa.