Valparaíso es parte del 5% de la superficie terrestre que posee clima mediterráneo. Aquí se da el también escaso bosque esclerófilo, bosque siempre verde de peumos, boldos, litres y quillayes. Y la palma chilena, la más austral, resabio de antiguos bosque tropicales y que sólo se encuentra en Chile y en algunos jardines botánicos del mundo. Se la puede apreciar en extensos bosques, el mayor de los cuales es parte del Parque Nacional La Campana, Reserva de la Biosfera –UNESCO 1985- por su importancia ecológica, científica, educativa, cultural y recreacional a escala mundial.
La corriente de Humbolt, que enfría las aguas del Océano Pacífico, genera excelentes y variados frutos del mar. Los pescados y mariscos alimentan desde la cocina popular y cotidiana de caletas de pescadores a la gastronomía de nivel internacional de los exclusivos restaurantes que están a lo largo del litoral. En estas costas es posible visitar algunos de los escasos humedales costeros que perduran en el planeta y hacer visita de acercamiento al Monumento Natural Isla de Cachagua, donde anida el 10% de los Pingüinos de Humbolt del mundo.
En los valles de la región, la riqueza de las tierras, el clima mediterráneo y la cercanía al mar, posibilitan una producción de vinos blancos y pinot noir únicos y de fama internacional. El Valle de Casablanca y el de Aconcagua dan origen a sendas rutas del vino, con visitas a las viñas, cata de vinos y finas comidas. Estos y otros valles guardan vestigios de su pasado colonial y la herencia campesina, con tradiciones como el rodeo y la trilla, bebidas y comidas típicas, artesanía y fiestas de gran religiosidad popular.
La Cordillera de Los Andes, la más extensa y joven del mundo, segunda en altura después del Himalaya, merece un capítulo especial. El Monte Aconcagua, el más alto de América, se puede observar en toda su majestuosidad desde los cerros de Valparaíso. Y a tres horas desde el puerto se puede estar esquiando en Portillo, para terminar el día cenando junto al mar. En el camino a Portillo se encuentra el glaciar más septentrional de Sudamérica, el Glaciar Juncal y se puede avistar al Cóndor, enorme ave de la Cordillera de los Andes y símbolo nacional.
La región posee numerosas areas silvestres protegidas, todas accesibles al visitante. En una geografía tan variada, las actividades a desarrollar al aire libre son infinitas, de cordillera a mar