Esta crónica es parte del libro Valparaíso a la Vista de Allan Browne Escobar, Editorial de la Universidad de Valparaíso, 2003
Mas claro, hay ciudades con mito y ciudades sin mito— escribe Gonzalo Rojas, acuñando una frase poética memorable - Y alguna vez lo habré dicho: no basta con amar Valparaíso; hay que merecerlo…
Sabemos de sobra que Valparaíso es una ciudad de mitos. El año pasado Víctor Rojas Farías publicó un libro ineludible sobre mitos y leyendas del puerto, pero hoy día nos estamos refiriendo a un mito en singular.
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Vivencias de una postulación histórica Agustín Squella Narducci
Cada vez que un Estado postula algún sitio a ser inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, tiene que probar de algún modo que el bien propuesto posee realmente valor para toda la humanidad, lo cual significa que cada postulación deba sustentarse en un expediente cuya preparación ha de ser atendida cuidadosamente.
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La ciudad de los sueños
Sara Vial
Nací en la subida del Almendro, hoy calle Urriola del Cerro Alegre. Me dejaba resbalar en una "chancha", unos tablones con ruedas que bajaban hasta calle Esmeralda, por donde pasaban los tranvías haciendo el quite a estos carretones primitivos que no figuran en ninguna nomenclatura patrimonial. Pero no haber jugado de esa forma alguna vez, significaría no haber sido nunca niños en Valparaíso.
Por lo menos un par de veces a la semana, veo un burro estacionado debajo de un letrero que dice “Reservado para el Gerente de la Bolsa de Valores”. A nadie le molesta, menos aun al referido gerente, el que en este momento se encuentra comiendo ceviche en el Bar Inglés, atendido por Celia, quien ostenta el título de indiscutida Primera Dama del recinto.
Cada uno de nosotros tiene un Valparaíso personal. Por eso, los que vivimos lejos, no necesitamos pasearnos por las calles de la ciudad para sentirla dentro de nosotros mismos. A mí, que soy un porteño trasplantado a Santiago, me basta cerrar los ojos para escuchar nítidas las campanadas del reloj Turri o las de la iglesia de San Francisco que tienen una alianza de oro para el tañido perfecto.
Recuerdos de mediados de siglo xx Manuel Peña Muñoz
En los altos de la librería “La Joya Literaria” existe aún hoy día un soberbio edificio que da albergue al Club Naval. Junto a la puerta principal con su escalinata alfombrada hay otra puerta que daba a la casa de don Manuel Venegas, uno de los principales sombrereros de la ciudad. Cuando yo lo conocí, ya era un hombre arruinado porque nadie le compraba ni arrendaba sus sombreros