Una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad debe tener registro de su historia, urbanismo y cultura, tanto pasada como presente. Esa es la misión de los archivos: rescatar y salvaguardar la memoria de una urbe que cambia día a día.
Valparaíso cuenta con más de una treintena de lugares donde se registra su identidad. Bien lo saben en Arpa, la Red de Archivos y Museos Patrimoniales, que se ha ocupado desde el 2002 de agrupar a personas e instituciones dedicadas a conservar el patrimonio documental. No ha sido tarea fácil porque recién se está formando una cultura archivística en el país, pero gracias a la intuición de algunos hoy se pueden restaurar y preservar registros que de otra manera se hubieran perdido.
Ese fue el caso del Cementerio de Playa Ancha, cuenta Katya Padilla, coordinadora de Arpa, donde el sepulturero, sin ninguna instrucción al respecto, conservó los libros, algunos del siglo XIX, donde están fichados todos los difuntos del camposanto. Por eso el primer objetivo de Arpa es rescatar archivos, catastrarlos y ponerlos en red; para luego capacitar a las personas que guardan los documentos y crear conciencia ciudadana sobre su valor, a través de la difusión.

Archivo Cementerio de Playa Ancha
Los archivos son la primera fuente del investigador, son parte de la historia de nuestras tradiciones- dice Katya, pero por mucho tiempo encargarse de ellos fue visto como un castigo y no se enseñaba su oficio. Hoy Arpa da cursos y seminarios de conservación, además de enseñar a coordinar normas comunes de intercambio de datos, para que los archivos puedan complementarse y ser más accesibles. La idea es que todos se beneficien; hay mucha gente que no sabe que puede acudir a un archivo y buscar información.
En este momento Arpa tiene en red a 35 instituciones con registros en distintos formatos, desde escritos, fotografías, audios, películas hasta vestuario. Ahora bien, no sólo se protegen documentos sino personas que mantienen tradiciones o que fomentan la cultura; el Patrimonio Vivo del que habla la Unesco. Hay que romper con la idea del patrimonio como lo viejo; también es todo lo que somos y lo que estamos haciendo- dice Katya.
El fin último de Arpa es que se pueda acceder a la información vía Internet. El proyecto, hecho en conjunto con la Universidad Federico Santa María, se llama Contexta y consiste en un buscador en base a los archivos patrimoniales.

Laboratorio restauración Armada
Llevar a cabo Contexta implica digitalizar los documentos, el Archivo y Biblioteca Histórica de la Armada es una de las instituciones que ya lo está haciendo. Este lugar es pionero en archivística regional; desde 1997 que alberga todos los registros de la Armada, organizados por un profesional del área, con un laboratorio de conservación y restauración de papel único en la región.
Con alrededor de 16 mil volúmenes -manuscritos, bitácoras, anuarios hidrográficos, cartografías, fotografías, películas- es un completo registro de la historia naval y marítima de Chile. En él se puede encontrar, por ejemplo, informes de viajes por las costas sureñas, con anotaciones sobre los indígenas que vivían allí, sus costumbres, la flora y fauna del lugar, etc. Descripciones que ya no serían las mismas.
Cecilia Guzmán, su conservadora, explica que estos archivos pueden ser utilizados para diversas materias de investigación:- Vienen arquitectos, diseñadores, profesores, periodistas, médicos y antropólogos a consultar material. Allí están, entre otros, los documentos históricos de los hospitales de la Armada, los informes del leprosario que existía en Isla de Pascua y registros del clima que sirven para investigaciones sísmicas o medio ambientales.
Además de los documentos que la misma institución genera, tiene joyas como la colección Diario La Unión, un testimonio de la vida porteña desde 1885 a 1973, que no sólo es útil por sus textos, sino por su gráfica e ilustración. Cecilia Guzmán, destaca las cartas originales que Arturo Prat (1) le escribió a su mujer:- En ellas se puede descubrir al ser humano que hay detrás del héroe de guerra; fue un hombre ejemplar como hijo, padre y esposo. Otra de las riquezas de este archivo es un ejemplar de la Aurora de Chile de 1812, primer diario del país. La biblioteca, por su parte, tiene libros de gran valor como la Edición Príncipe del Diario de Mary Graham, con sus relatos y grabados originales, y el Tratado de la Cosmografía y Náutica de Pedro Manuel Cedillo, escrito hace más de dos siglos, en 1745.
Su cartografía es interesante por dar cuenta de cómo ha ido cambiando la costa del país desde 1875. A su vez, la colección fotográfica destaca por su calidad y la importancia histórica de sus imágenes, entre éstas, la conocida hazaña del Piloto Luis Pardo de 1915, cuando rescata al marino irlandés Shackleton que, a bordo del Endurance, encalló en los hielos antárticos.

Archivo Municipal OGP
Distinto es el caso del Archivo Histórico de la Oficina de Gestión Patrimonial (OGP), creado en 2005, que pretende albergar toda la documentación municipal, desde finales del siglo XIX, repartida por las distintas oficinas de la institución. Es un trabajo titánico que se está abarcando por partes; su primera fase contempla la planimetría de 1887 a 1945, carpetas de avalúo de propiedad y libros de la Dirección de Obras de 1889 a 1950, además del expediente que se mandó a la Unesco para la nominación de Valparaíso como ciudad patrimonial.
Cuando por primera vez entré a una bóveda municipal, me sentí como Carter cuando abrió la tumba de Tutankamón y vio todas esas joyas-dice Ana María Ojeda, encargada del Area Histórica Patrimonial de la OGP. En ese tiempo, el Edificio Consistorial de la Municipalidad estaba en reparaciones y los documentos reunidos por Ana María y su equipo quedaron guardados durante ocho meses en las dependencias del nuevo archivo. A la vuelta, se tuvo que limpiar y habilitar el lugar; los documentos no sufrieron mayores daños, aún así lo primero fue diagnosticar su estado.
Hoy se está en etapa de inventario después de casi un año de ordenar cronológicamente el material. La planimetría encontrada es un gran aporte para los investigadores:- Tengo planos de la Catedral, del ex matadero en Caleta Portales, un ante- proyecto francés del Teatro de la Victoria que no se hizo, planos de iglesias… es una locura, dice Ana María, quien como historiadora reconoce su valor incalculable. Parte de la planimetría, entre los años 1887 a 1910, es de autoría del ingeniero Alejandro Beltrán y es considerada una joya del archivo:- Ahí está toda la distribución de casas que han desaparecido, con los nombres de los propietarios; un patrimonio que ya no existe.
Ana María se ha capacitado con cursos de Arpa e hizo una pasantía en el Archivo de la Universidad de Oporto, Portugal. Su equipo también se instruyó en el tratamiento de este tipo de documentos. Todo para cumplir con la misión central de poder conservar y difundir la memoria histórica y urbanística de la ciudad. La idea es que una vez catalogado el material y dispuesto en un espacio propicio –hay un proyecto de diseño- sea totalmente accesible al público. En este momento se recibe a investigadores y tesistas. También se hacen seminarios y alianzas con universidades: se asesoran estudios a cambio de que pasen a ser parte de su acervo. Por otro lado, el archivo es importante para la misma gestión de la OGP:- Todos los proyectos tienen que pasar por un análisis histórico, por ejemplo, las declaratorias de monumentos históricos o zonas típicas; las preexistencias son muy importantes- dice Paulina Kaplan, directora de la Oficina de Gestión Patrimonial.
Valparaíso debía tener su propio Archivo Histórico, un sustento de su trayectoria. Ahora bien, éste se complementa con el material documental de los otros archivos y museos, formando un prisma de conocimiento, que en conexión con el presente, genera identidad.