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la ciudad Almendral


 
Patricio Weitz
Patricio Weitz









































Hospital San Juan de Dios
Hospital San Juan de Dios hoy  Hospital Van Buren





Equipo médico
Patricio cuando joven con su equipo médico




































Atleta
El joven atleta
 

El doctor Weitz, nombrado Hijo Ilustre de la ciudad, no recuerda haber deseado tanto otra cosa como ser cirujano. De niño acompañó a su padre a hacer visitas médicas domiciliares cerro arriba. Hoy lleva 35 años sanando porteños desde el Hospital Van Buren y es además un eximio ejemplo de vida sana: fue uno de los fundadores del club de atletismo senior Los Robles de Valparaíso.

Nací en el Hospital Alemán de Cerro Alegre el catorce de abril de 1939. Mi nombre a algunos les parece raro porque tengo tres: Gustavo Oscar Patricio, y siempre he utilizado el Patricio, pero en las licencias médicas tengo que poner “Gustavo”. Mi padre se llamaba Gustavo Weitz Ramírez. Fue médico, también porteño, siempre tuvo la consulta en Valparaíso aunque trabajara en el Hospital de Viña del Mar. Hasta los 82 años. Le decían -y muchas veces salió en el diario- el médico de los pobres, porque ejercía en la Empresa Portuaria y no solamente veía a los trabajadores sino a toda su familia. En ese tiempo no tenía auto y me pasaba a buscar al Colegio Alemán e íbamos a hacer las visitas médicas domiciliares. Subíamos el cerro a pie a ver los enfermos.

Tuve un buen ejemplo, por eso a lo mejor seguí medicina. Siempre quise estudiarla, no había otro campo más. Lo único que quería era ser cirujano. En 1960 quedé en la Escuela de Medicina de Concepción y para el internado elegí volver a Valparaíso. Ya en las vacaciones de verano de primero a segundo trabajaba en el Hospital de Viña. Lo primero que me dijo mi padre fue:- Tienes que aprender a asear un enfermo, a cambiarlo de cama, cortarle las uñas y sacarle los excrementos. Todo eso lo aprendí como un auxiliar antes de hacer otra cosa.

Escena del hospital
Escena  en el antiguo hospital,  enfermo con brazo amputado

Mi internado lo hice en el Van Buren en 1966. El número de médicos era escaso: dos cirujanos internistas y punto. La anestesia la daba alguna enfermera y se operaba prácticamente en una pieza. No faltaba el ebrio que se equivocaba y se metía donde estábamos operando. La entrada del edificio era un espacio grande y cerca de los box había una cortina, detrás de la cortina estaba el Monódromo, se llamaba así porque ahí dejaban a los curados1 para que pasaran la mona2. Llegaban hartos y había muchos príncipes, gente desaseada que duerme en la calle, así se les dice en la en la jerga médica. Incluso dormían en los ventanales del hospital. Hoy hay muchos menos en Valparaíso.

También trabajé en Quilpué, como a los treinta años, donde tuve la suerte de conocer a Juan Suárez Molina, que ahora trabaja en el Hospital Naval. Hicimos muy buen equipo. Cuando llegamos no había ningún cirujano; toda la parte quirúrgica pasaba a Viña. Nosotros nos comprometimos a que ningún enfermo se operara fuera de Quilpué. Logramos formar un buen grupo de funcionarios e incluso nos empezaron a llegar internos. Cumplimos el compromiso fielmente, tanto así que si llegaba alguien con sangre RH negativo, Juan que era RH negativo daba sangre y lo operábamos, lo mismo yo, así éramos de fanáticos.

Después de Quilpué hubo un concurso, el último que se hizo en diciembre del 73, y me presenté a Asistencia Pública acá en el Van Buren. Gané. Aquí estoy desde febrero del 73. Cuando llegué nadie quería ser Jefe de Turno y acepté el cargo. En 1984 el Director me asignó la Jefatura de la Unidad de Emergencia. Asumí y al otro año fueron los concursos, me he presentado como a cuatro o cinco. Este año no. Dejo de ser jefe a fines de mayo o en junio. Ya cumplí una etapa y hay que dejar que los jóvenes participen de la cuestión administrativa.

Hospital Van Buren
Hospital Van Buren hoy día

A mí me motiva la cirugía porque uno ve resultados -buenos en la mayoría de los casos. Uno ve que el tratamiento es efectivo, no tiene que esperar como en la medicina interna a que hagan efecto los medicamentos. Esto es rápido: sí o no. Sobre todo en la urgencia; hay que tomar una decisión en el momento, actuar y actuar bien, con conocimiento y siempre en equipo. Los equipos quirúrgicos son fundamentales, aquí no es el médico el único, son todos. Uno puede estar viendo a un poli- traumatizado, un herido, y la auxiliar dice:- Sabe que atrás en la espalda tiene otra herida- y a uno se le ha pasado.

Lo más terrible es cuando algún joven por accidente fallece. En reanimación siempre hay un auxiliar que dice:- Doctor siga, por favor. Y muchos están llorando. Impresiona, es lo más duro. Ver que un joven se muere es como imperdonable. El equipo siempre quiere hacer todo lo posible, nunca se dejan vencer. Eso es trabajar en equipo, que exista por todos lados el estímulo de sacar adelante a un enfermo.

Ahora, también hago deporte: atletismo para veteranos. Yo justo había cumplido los 40 años en 1980 cuando se avisó en el diario de un campeonato para ex atletas en el Estadio de Valparaíso. Me presenté, Corrí y gané. Lo organizaba un grupo que se formó el 79, la Federación de Atletas Senior de Chile. Ahora se llama Femache, Federación Masters de Chile. Hay categorías cada cinco años a partir de los cuarenta. En Sudamérica senior se traducía como veterano, pero acá no, porque las damas dijeron nosotras no competimos con el nombre veterano.

He ido a varios mundiales, el más grande fue en Inglaterra con 11.800 atletas. Después de las olimpiadas es donde más número de participantes hay. Acá tengo record panamericano en pentatlón, todavía no lo baten, son cinco pruebas: 200 metros, 1500, salto largo, bala y disco.

Además con mi señora nos gusta el baile, salsear, merenguear… para eso tenemos un grupo con el que hemos ido exclusivamente a aprender salsa a Cuba y merengue a Santo Domingo. Todo partió porque cuando fuimos con mi señora a la Isla Margarita bailamos todo igual. Allá nos decían:- ¡Cómo tan tiesos! Al regresar nos metimos a clases. Igual que la cirugía fue un vicio. Ahí conocimos gente y viajamos. Lo hemos pasado bien. Hay que hacer cosas distintas, mantenerse activo.

Acá soy del Club Los Robles de Valparaíso desde que se fundó, primero era la Asociación de Atletismo Senior de la Quinta Región, hasta el 84, después se dividió en Sporting en Viña del Mar y Los Robles de Valparaíso. Yo vivo en Viña pero soy de los Robles. Siempre me ha encantado Valparaíso. Cuando traigo amigos de afuera, los mismos deportistas, los traigo aquí, al paseo Camino Cintura parando en cada mirador. Aquí está la belleza, la noche, las vistas, aquí está todo.

Lo que más me satisface es haber criado, por decir así, varias generaciones de médicos, que empezaron como alumnos y ahora los veo trabajar y ser muy buenos. Eso es lo que más me satisface, son más hijos que tiene uno. Ellos saben que fui un padre muy duro, pero siempre me lo agradecen. Pero lo más, más, importante es la paciencia y el apoyo de mi mujer.



1 Curado: ebrio, borracho
2
Pasar la mona: esperar a que se pase el efecto de la ingesta de alcohol

Fotografías: 
Aporte de archivo de Patrimonio Cultural del Hospital Carlos Van Buren

 
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