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la ciudad Cerro Playa Ancha


 
Osvaldo Vargas
Osvaldo Vargas
Osvaldo Vargas junto a la lápida de su familia









Cementerio
Cementerio de Playa Ancha















Funeral
Funeral masivo en el cementerio de Playa Ancha

































Emile Dubois
Emile Dubois el día de su fusilamiento
 

Osvaldo Vargas -1954- nacido y criado en el Cerro La Cruz de Valparaíso, es mayordomo del Cementerio de Playa Ancha, donde están enterrados más de la mitad de los porteños. Comenzó a trabajar aquí con apenas 17 años, cuando el cementerio aún pertenecía al Servicio de Salud. Hoy está casado, tiene dos hijas y un hijo y es dueño de la Marmolería la Paz, ubicada en las afueras del camposanto.
 
 
Yo heredé este trabajo de mi abuelo, de mi papá; bueno, de mis tíos también. Mi papá se llamaba Zacarías Segundo Vargas y mi abuelo, Zacarías Vargas Escabello. Mi papá hacía acá el trabajo de mayordomo, llegó al grado de tope. Cuando jubiló quedamos yo y mi hermano. Con mi abuelo compartí harto trabajo. Mi abuelo trabajó aquí 40 años y mi papá 45. Mi abuelo era cantero e hizo varias tumbas. El 90% de estas calles del cementerio están pavimentadas por mi abuelo, por eso me heredó el trabajo que hacía él.
 
Esto lo traigo como en la sangre: el cementerio me adoptó. Me ha dado todo; me ha dado estudios, a mi familia, a mis hijos, tener mi casa, poder vivir una vida digna, se puede decir en todo sentido. Yo he pasado problemas económicos como cualquier persona, pero gracias a Dios, he podido salir adelante. Y no porque el cementerio me haya regalado las cosas, sino porque me abrió la oportunidad de trabajar.
 
El patrimonio son cosas que uno tiene que cuidar, como dicen por ahí, “como hueso de santo”. Las cosas que nos dejan o las cosas que tenemos. Yo siempre he dicho:- Si yo voy a tener como patrimonio mi casa, la pieza que fue lo primero que tuve cuando me casé, esa pieza de cholguán y la tengo pintadita, la voy a cuidar, voy a limpiarla. Eso significa mantener el patrimonio y mantenerlo bien. Por ejemplo, aquí mucho se habla en Valparaíso de patrimonio, pero mucha gente, mucho universitario que me habla de patrimonio, cuando hay una protesta lo hace tira; se contradicen en muchas cosas.
 
Yo me recuerdo cuando me casé, yo no tenía nada y un caballero que vendía sus cositas usadas y al remate y que me tenía bastante buena, me decía:- ¡Por fin te casaste, güeón! Ven a verme a mi casa, que tengo un montón de cuestiones y ahí te las llevas y después me la pagas -  Me acuerdo siempre que me pasó una radio celeste que tenía un reloj, era de esas de tubo. Y me dijo:- ¡Llévatela! - ¿Y cuánto? –le pregunté- y me dijo:- ¡No, llévatela! - Era la única que escuchábamos con mi señora y era AM. Esa radio todavía la tengo guardada. Por eso te digo que para mí el patrimonio es cuidar las cosas que uno quiere, donde vive.
 
Lo que siempre he tratado y que le digo a mis hijos:- ¡Tú tienes que ser tú! - Ese es mi patrimonio, que algún día, más adelante, mis nietas digan:- Puchas, mi abuelo fue cariñoso, él luchó por nosotros; a mi papá le dio estudios, buen vivir - Es poder dejarles que se sientan felices, que tuvieron un papá con una vida feliz con su pobreza. Feliz igual.
 
En 1887 se crea este cementerio; en un principio fue creado para el pueblo. El 1 y 2 – Cementerios N°1 y N°2 en Cerro Panteón - eran cementerios para la gente que tenía harta plata, hacían su mausoleo de mármol; entonces, la gente que era más pobre se venía para acá. Pero después la gran mayoría se vino para acá. Los mausoleos aquí son de sociedades de trabajo; por ejemplo, los obreros del ferrocarril, los mausoleos de la Armada, los ex-policías que tienen el mausoleo 1, 2, 3 y después se creó el de los jubilados, montepiados de carabineros, la Chilena de Tabacos, cuando existía. También hay sociedades que son, por ejemplo, Montepiadas del Cerro Cordillera, las Señoras de Valparaíso, las Señoras del Cerro Barón. Acá debe haber por lo menos, sus 300, 400 sociedades.

Funeral
Cortejo fúnebre del abuelo de Osvaldo Vargas
 
Hay historias de esas que dan susto. Dicen del Martí Busca, un gallo que  falleció.  Tenía mucha plata y  se hizo su propia tumba: un sarcófago de cemento que está separado de la tierra como 15 centímetros, tiene  unas patitas que lo sostienen. Dentro de la tumba esta la urna de él. Supuestamente hizo un pacto con el diablo. El pacto que tiene con el diablo es que, cuando la tumba toque tierra, él le entrega su alma.
 
Otra es la de Emile Dubois, que desde que fue fusilado no están ni su tumba ni sus huesos. No están porque llegó como indigente, llegó a la fosa. En esos años existía la fosa al lado del mar y después, cuando empecé a venir para acá, ya estaba la animita de Emile Dubois. Más adelante, cuando se realizó este proyecto del camino costero, había que eliminar un cuerpo liso. Se saca a Emile Dubois y se coloca donde está actualmente. 25 años atrás mayormente venían las prostitutas a visitarlo, porque la vida de Emile Dubois consistió en vivir siempre en el Barrio Puerto. Todo lo que es la vida bohemia, por eso es que decían que él ayudaba a los pobres.
 
Acá en Valparaíso hay mucha gente que tiene dinero y que puede darse un gusto y comprar sepultura en un parque; pero no lo hace, porque este es Valparaíso y aquí está nuestra gente. ¡Puchas! ¡Está toda la gente que yo conocí! Los vecinos, los amigos… todos están sepultados acá. ¿Y por qué me voy a ir por tener plata? Pero hay otra gente que no está ni ahí con el asunto del cementerio acá en Valparaíso. Si tú preguntas, hay muchos que tienen tumba en otras partes. Por eso yo te digo: para querer mi ciudad, para querer mi cementerio, yo tengo que cuidarlo. El patrimonio parte por uno, por ser fiel a mi ciudad. Que estén las cosas bonitas sí, pero que también la gente sea alegre. Si no tienes una ciudad alegre ¿De qué te sirve tenerla bonita?
 
 
 

 



Extractado del libro Este es mi Patrimonio, Valparaíso
que editó la Editorial de la Universidad de Valparaíso
en el contexto del Programa Puerto Cultura
de CORFO - Diciembre de 2006

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